Saludos, paisanos, continuamos con nuestro recorrido por el mundo del cómic gringo. Durante la segunda mitad de los noventa proliferaron los artistas de cómic con influencias del manga y la animación japonesa, un estilo que los críticos se dieron en llamar Amerimanga. Y había varios de ellos que estaban teniendo un éxito avasallador por lo que Jim Lee, a través de su estudio Wildstorm, pensó “es hora de que alguien los junte y les saque buen provecho y quién mejor que yo”.
Así, en 1998, fundó el subsello Cliffhanger, en donde dio cabida a tres de las más grandes estrellas del amerimanga: Joe Madureira, J. Scott Campbell y Humberto Ramos, a los que pronto se uniría Chris Bachalo. Se lanzaron originalmente 3 series, Danger Girl de Campbell, Battle Chasers del MAD y Crimson de Ramos, todos acompañados de sus respectivos escritores y coloristas de confianza, porque ninguno de ellos le hace muy bien a la prosa, así que aunque oficialmente cada cómic era de autoría completa pues lo que en realidad hacían era platicarle la trama a sus colaboradores, ellos hacía el guion en forma y luego lo trazaban.
La intención original era que las tres fueran series regulares, pero ya era la época en que tanto Campbell como Madureira eran la weba andante, así que Ramos fue el único que publicaba mensualmente su Crimson, el cual llegó a su final en el número 24 y sí fue final de verdad, porque hasta ahí estaba planeado; mientras que el final de Danger Girl se aceleró para que concluyera en el número 7 (lo que tomó más de un año) y de Battle Chasers salieron 9 números, distribuidos a lo largo de 3 años y nunca se publicó el final. Dato curioso: en el colmo del cinismo, Madureira creó una compañía multimedia que se encargaría de producir videojuegos y demás parafernalia basada en Battle Chasers con todo y que no salía el cómic. Fue cuando llegó Bachalo, acompañado del escritor Joe Kelly, con su proyecto Steampunk, tratando de cubrir los atrasos de los otros... pero no, porque sólo salieron 12 números en un periodo de 2 años.
Basado en todo lo anterior, uno podría pensar que Cliffhanger fue un estrepitoso fracaso y es cierto... y a la vez no. Miren, ni Ramos ni Bachalo, que eran los más regulares en sus trabajos, tenían cifras de ventas importantes, pero irónicamente, cada vez que salía un número de Danger Girl o Battle Chasers (que era cada 3 ó 4 meses), se agotaban de los estantes y se catapultaban al top-10 de ventas. Así somos de caprichosos los lectores, premiamos la webonería y castigamos el esfuerzo, hay que aceptarlo; con todo y todo Cliffhanger duró mucho más, cerró hasta el 2004, aunque únicamente Ramos se mantenía de la plantilla original y sólo sacaron 4 miniseries de otros autores y una de ellas era una reimpresión de un cómic viejo.
Pero bueno, veamos sobre que iban las series de Cliffhanger, que es lo que realmente nos impota:
-Danger Girl. Contaba la historia de Abbey Chase, una aventurera estilo Indiana Jones que un buen día es reclutada por Danger Girl, una organización de agentes secretos. La intención de este cómic, de acuerdo con el propio Campbell, era que fuera como una enorme película de James Bond, pero sin las limitantes de producción (y trama), así que era acción, personajes sicodélicos y poses sensuales sin parar. Como ya les contaba, hubo infinidad de retrasos durante los 7 números, así que entre tanto, Campbell autorizó la salida de miniseries que disimularan que la historia no avanzaba, yo leí un par de ellas y son graciosas, pero nada más; la miniserie original fue el único cómic de Cliffhanger que se publicó en México, cortesía de Vid. Danger Girl, al igual que las demás series de ese sello, eran cómics de autor, es decir que les pertenecían a plenitud, por lo que recientemente Campbell llegó a un acuerdo con IDW para sacar una serie nueva, pero no la he leído; también hubo dos crossovers, con Batman y con Ash, el de Army of Darkness.
-Battle Chasers. Pretendía ser una mezcla de El Señor de los Anillos y Calabozos y Dragones, pero con nenas manga enseñando los calzones; siguiendo el estilo de las mencionadas series, narraba como distintos personajes con diferentes motivaciones se unían en una busqueda común. Como ya les decía, la serie quedó inconclusa y Madureira se fue bien digno diciendo que se dedicaría a los videojuegos... ya sabemos que acabó volviendo a los cómics, porque los lectores le tendrán paciencia, pero no los productores de maquinitas. Dato curioso: aunque el número 10 de Battle Chasers jamás salió, ya tenían miles de peticiones de las tiendas, que obviamente jamás se surtieron.
-Crimson. Esta era una historia de vampiros, el protagonista se llamaba Alex y, según una profecia, era el destinado a poner fin al reino de los chupasangres, para lo cual tenía sus mismos poderes. Como les decía, fue el único cómic de Cliffhanger que llegó a su fin, tras lo cual Ramos inició una serie nueva llamada Out There, que duró 18 números pero no sé bien sobre qué trataba, sólo que involucraba un grupo de huérfanos.
-Steampunk. Era sobre un sujeto llamado Cole, que posee una especie de armadura de combate fundida a su carne, a mediados del siglo pasado; no tiene memoria de cómo llegó a esta situación y a lo largo de los números se van revelando piezas de su memoria que lo remontan a 100 años en el pasado. El problema con esta serie es que su trama era muy confusa y el estilo abigarrado de Bachalo no ayudó a mejorar la percepción de los lectores por lo que el final quedó truncado y aunque el autor con frecuencia expresa desea continuarla en alguna otra editorial, nadie parece interesado.
Cliffhanger también publicó High Roads, una serie bélica de 6 números (con arte de Leinil Yu), Arrowsmith de Kurt Buziek y Carlos Pacheco, también de 6 números (el autor quiere continuarla pero no hay nada claro) y The Possessed, una historia con toques de terror, escrita por el aun desconocido Geoff Johns y también con media docena de capítulos. Como dije cada autor tiene la libertad de sacar más cómics de cada serie, pero hasta ahora sólo Campbell parece interesado en la tarea ,el cual además sólo prestó la franquicia, él colaborá poco o nada con el cómic.
Es sin duda uno de los mejores trabajos de este autor y lo hizo acreedor a dos premios Eisner más uno para el colorista, Lynn Varley, lo cual no signifca que estuviera excento de críticas con respecto a la interpretación libre que hizo Miller de los eventos reales, incluso estuvo cerca de causarle un pleito grande con Alan Moore que lo acusó de homofóbico al mostrar que los Espartanos hablaban mal de los Atenienses por sus relaciones homosexuales, pero Miller le contestó (fuerte pero cortésmente) y ahi terminó el asunto. Dato curioso: la Batalla de las Termópilas siempre fue una obsesión para Frank Miller, ya en varios de sus trabajos previos había hecho mención de ella como si se tratara de la madre de las peleas. Como deben saber, 300 fue adaptada al cine en 2007, con muy buena recepción y críticas, pero de nuevo levantando la ira de algunos historiadores, lo cual no ha impedido que muchas de sus frases y escenas se hayan vuelto icónicas, siendo la más conocida “This is Sparta”.
Por último en 1998 y con la Ola Retro en todo su esplendor, DC publicó la novela gráfica Superman Peace on Earth, obra de Alex Ross y el escritor Paul Dini, que salió en un formato especial (grande y cuadrado). En un despliegue nostálgico muy de esos autores, es una historia donde Superman trata de eliminar la hambruna del mundo entero, demostrando de paso que aun en los tiempos hiperviolentos de héroes oscuros, él puede seguir siendo un referente del heroismo. Dato curioso: en su afan de verse clásico, Ross incluso consigue que Supes se vea el estilo de la primera serie de televisión de acción real (la de George Reeves).
Las críticas y ventas del cómic fueron muy buenas (sobre todo considerando que el formato grande lo hacía más costoso) y de inmediato les dieron luz verde para sacar más: Batman War on Crime, donde el murciélago descubre que también puede hacer el bien como Bruce Wayne; Shazam! Power of Hope, donde el campeón de rojo intenta dar felicidad a unos niños en un hospital; Wonder Woman Spirit of Truth, con la amazona tratando de detener un conflicto bélico mientras intenta llevar una vida humana normal; además de JLA Secret Origins y JLA Liberty and Justice, que ya no son del todo en la misma vena nostálgica, pero siguen siendo de la vieja escuela y los mismos autores. Dato curioso: a los pocos días de que se anunció el especial de Shazam, en la revista Wizard salió una nota donde negaban esa versión y aseguraban que saldría uno protagonizado por los Gemelos Fantásticos (sí, los de los Súper Amigos) e incluso apareció una pintura de Alex Ross con ellos y que se supone sería la portada; muchos se lo creyeron, ignorando que era la edición del mes de abril y, por tanto, una broma por el April's Fool.
Aunque las seis historietas no se relacionan entre sí, son consideradas un conjunto por los editores de DC Comics, así se venden y son conocidas como la colección The World's Greatest Super-Heroes, homenajeando las viejas tiras cómicas que públicaba la empresa en los setenta y que ostentaban ese nombre. Editorial Vid sacó sólo las 4 primeras, aunque llegó a emparejarlas con el especial JLA: Escalera al Cielo, que no comparte ni autores ni tema pero su formato es parecido y aprovecharon. Por ahora es todo, la próxima semana algo de Marvel que la tengo muy descuidada y los dejo con su gustada sección Clásicos del Polo Ochenteros y Noventeros, con uno de los cantantes más masculinos de todos los tiempos. Adiós.










