
Bueno, el título es falso, fue con fines gracioso, en realidad conocí a Harry Potter hasta la universidad y aunque conocí primero los libros fue gracias a las películas. Déjenme explicarlo. En la última o penúltima convención de historietas Conque presentaron los primeros trailers de la parte uno de El Señor de los Anillos y Harry Potter, con el primero estaba familiarizado pero con el segundo no, sabía que existían los libros pero jamás los había leído o siquiera visto físicamente. Por ese entonces iba seguido al cine con mi mejor amigo... que sigue siendo mi mejor amigo pero ya no vamos al cine porque se convirtió en eso que los gringos llaman workaholic y que los mexicanos siempre tenemos weba de buscarle una palabra equivalente... es como la palabra bully que todos la adoptamos de inmediato siendo que en México siempre hemos tenido su sinónimo, gandalla. Pero bueno, ya me desvié del tema.

El chiste es que desde que vimos el primer trailer de Harry Potter y la Piedra Filosofal se me antojó verla y para no llegar en ceros a la función, mi amigo compró el libro, lo leyó y me lo prestó para tener antecedentes antes de ir al cine. A partir de ahí repetimos la misma fórmula de leer el material original en cuanto se anunciaba la siguiente película y hasta que terminábamos la íbamos a ver. No creo poder considerarme un fanático de Harry Potter porque jamás tuve esas actitudes tan conocidas de los de su tipo, como correr a comprar cada nuevo libro o no parar de leer hasta terminarlo.
El único libro que leí de corrido en un sólo día fue el tercero, el del Prisionero de Azkaban, pero también tuvo una razón y una anécdota. Por ese entonces trabajaba en el ayuntamiento de mi municipio y no es ningún secreto que el servicio público es un insulto al bolsillo del contribuyente y a la mente de quienes trabajan ahí, porque yo estaba en el área de Comunicación Social y un día me tocó quedarme a escuchar una estación de radio de 8 am a 8 pm sólo para confirmar que salieran los comerciales que había pagado la presidenta (como si lo hubiera hecho con su dinero). En fin, la estación en cuestión era Sabrosita (una grupera) así que le puse volumen bajito y sólo cuando empezaban los comerciales le subía y le ponía atención y mientras tanto me puse a leer el libro para que se aligerara el tiempo.
A diferencia de muchos que odian a Harry Potter sólo por ser un fenómeno mediático aunque ni vean las cintas o lean los escritos, yo siempre he sabido diferenciar el producto comercial del contenido literario y cinematográfico y creo que es una buena franquicia, los filmes son entretenidos e impecables técnicamente hablando y los libros son un gran material, que fue creciendo y madurando. Están muy bien desarrollados, porque creo que un niño que lea los libros en tiempo real (es decir, que empiece a leer uno por año desde los 10 u 11) encontrará una evolución lógica y digerible en los misterios y oscuridad de tono. Eso no significa que los crea perfectos, al contrario, he tenido muchos desencantos tanto en papel como en pantalla, comenzando con la tercera película, que me pareció muy malona con todo y que aquí en México la aplauden injustamente sólo por haber sido dirigida por un compatriota. Me parece pobre y sobre todo al compararla con la segunda, que es mi favorita de la primera mitad de cintas.

La cuarta película, al igual que el cuarto libro, me parece que aumentó mucho en calidad, si bien la cinta es un poco desnivelada al darle mucho más peso al aspecto romántico de los protagonistas y en la parte de la acción sólo se enfocó en la pelea con los dragones y descuidó el resto. Con todo y todo, buen trabajo, no así con la quinta parte, que me resultó aburrida tanto en papel como en film, aunque a este último lo disculpo, precisamente porque el material original no me parece muy brillante. El sexto libro de Harry Potter sí me gusta, es el equilibrio perfecto entre acción y romance, además de tener como figura central a Snape, mi personaje favorito de toda la saga; lástima que la película no le hizo justicia. Es la peor de todas, enfocada totalmente en la lujuria de los adolescentes y dejando de lado todo el misterio que debería conformar el corpus de la trama, ni siquiera le dio dramatismo a la muerte de Dummbledore, que pasa como si nada; se dice que eso se debe a que esperaban que la sexta parte compitiera con Crepúsculo, la cosa esa de vampiros que le gusta a Stark y el Casto. Por eso temí lo peor cuando anunciaron que el director de esa sexta cinta dirigiría la última o, más bien, las dos últimas, porque como saben se dividió a la mitad; pero me equivoqué, el director aprendió de su error pasado y nos regaló un muy buen producto en la primera parte del final.
Ahora, desde el pasado 15 de julio se estrenó mundiálmente el gran final y aun no la veo pero dicen los que ya lo hicieron que es una joya del cine en todos los aspectos. Aun así, creo que yo saldré decepcionado si la película es fiel al libro, porque odié el final de la saga en papel. Voy a explicar porqué y para eso necesito destripar el contenido del libro, así que si alguien no quiere enterarse de los detalles vean el asterisco... ¡no es albur! Me refiero a que pondré un asterisco y cuando termine con los spoilers pondré otro para que sigan leyendo.
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El último libro es terriblemente lento, algo común en las entregas anteriores, pero mientras que en esas no existía un objetivo trazado para los protagonistas desde el principio, aquí sí, entonces se vuelve desesperante que rebasas la mitad del libro y aun no pueden destruir un maldito horrocrux. Todo se resulve en los últimos capítulos, un tanto apresuradamente y con decisiones muy extrañas que pareciera que buscan rellenar.

Harry derrota a Voldemort practicamente por accidente, jamás se ve que se convierta en el gran hechicero que todos esperaban por lo que, al menos a mí, queda la sensación de que todo el trabajo, las prácticas y la supuesta evolución no sirvieron de nada. Y no me digan que se trata de mantenerlo niño o identificable, porque si el mensaje es esforzarse, al menos al final hay que ver que ese esfuerzo te transformará en alguien mejor y no seguir siendo el mismo pelagatos del primer libro que gana por un golpe de suerte.
No todo es malo, el encuentro en el otro mundo con Dummbledore es muy emotivo, pero también hace que prácticamente desde ese momento imagines en qué acabará el libro y así ocurre, lo que me lleva a mi mayor queja.
Hace tiempo vi un reportaje de la BBC u otra de esas cadenas inglesas donde entrevistaban a JK Rowling y ella decía que desde que escribió el primer libro ya tenía escrito también el último capítulo del séptimo, que sabía exactamente dónde tenían que terminar los personaje. Yo creí que era puro cuento, pero cuando leí el séptimo libro le creí... ¡porque el final de Harry Potter ignora al resto del universo! Es decir, el final se enfoca en cual es el futuro de Harry y sus dos amigos, con un par de menciones a otros personajes, pero para todos los demás es como si jamás hubieran existido.
No puedes crear un universo de personajes tan enorme, darle tanta importancia a algunos y mostrar el crecimiento físico y argumental de tantos, para al final no hacer ni una pobre mención de ellos. Si para enterarme del futuro de todos tengo que comprar una enciclopedia de Harry Potter (que dicen está en proceso) eso confirma lo que todos los que no somos fanáticos sino lectores pudimos ver desde hace tiempo, que Rowling ya no puede vernos más que como clientes.
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En fin, cuando salió el último libro de Harry Potter, una conocida mía que es fanática puso como mensaje en su msn “llegará a existir un libro que me guste más que éste”. Aunque eso habla para mí de una falta de criterio, pues tengo que aceptar que los gustos siempre serán relativos y si ella no se sintió defraudada está bien, yo sí. Iré a ver la película el próximo fin de semana y espero que sea diferente, aporte algo nuevo y asombre al mundo como aseguran los críticos. Ahora sí, dejen fluir sus comentarios estilo: ¡A mí me kaga Harry Potter! Jo.