SPIDERMAN(3)Bueno, ya hemos visto el ascenso de Spiderman junto al de sus creadores Stan Lee y Steve Ditko. Pero nada es para siempre y recordemos que llevó a la separación de la mancuerna. En un post previo revisamos el estilo Marvel de hacer cómics, que daba mucha libertad a los dibujantes de desarrollar la historia como quisieran, llegando incluso en el caso de los de mayor jerarquía a reescribir casi completamente la historieta. Ditko era uno de esos y llegó a pasar por encima de los guiones de Stan muchas veces, lo cual no le era reprochado pues eran buenas decisiones y él era un buen narrador. Pero entonces llegó el negrito en el arroz, o más bien el verdecito y es que la identidad del Duende Verde se había mantenido oculta desde el principio y ambos coincidieron en que era momento de revelarla. Unos números antes ya se había desarrollado una historia donde el Duende y otro mafioso que conocían mutuamente sus identidades peleaban para acabarse uno al otro, al final ganaba el verdoso y al quitarle la máscara al otro resultaba que nadie lo conocía, que era un rostro nuevo.
Eso le gustó a Ditko y quería lo mismo para Green Goblin, que fuera un nuevo personaje obsesionado con dominar el hampa, pero esta vez Stan no estaba dispuesto a dejarlo escribir su historia, pues él quería que el hombre tras la máscara fuera alguien del entorno de Peter Parker y para tal efecto eligió a Norman Osborn, padre de su amigo Harry y que llevaba algunos números de haber aparecido. Ninguno de los dos daría su brazo a torcer y Ditko dijo que si quería escribir eso sería con otro dibujante... Buena amenaza, excepto que le tomó la palabra y lo mandó a la burguer (del título, de la editorial aún no). Por cierto, antes de separarse, Stan Y Steve crearon la saga del Planeador Maestro cuya última parte (llamada precisamente El Capítulo Final) es considerado por muchos (incluyéndome) la mejor historia de Spiderman jamás contada y toda una cátedra de lo que debe ser un cómic de superhéroes (¡consíganlo!)
¿Saben? Cómo con todos los grandes realizadores, siempre habrá detractores y muchos dicen que Stan Lee no tenía talento y que sin Ditko y Kirby completando sus guiones y aportando ideas jamás habría llegado tan lejos. Sin ánimos de demeritar a esos dos creativos sin los cuales el Universo Marvel no existiría, yo creo que Stan era un genio por sí mismo. Sí, muchas veces hacía meros borradores de guion y sus colaboradores narraban casi todo con sus imágenes, pero era porque escribía cinco o seis cómics diferentes al mes y supervisaba todo lo que se producía en la editorial. Y él creaba a los héroes, sus villanos, personajes secundarios y su entorno en general, y prueba de ello es que a la salida de Ditko, eligió a John Romita para tomar su lugar y él, aunque era un dibujante mucho más talentoso que el anterior, no era guionista y se limitaba a seguir lo escrito por Stan; y la calidad del cómic no bajó ni un ápice. Y lo mismo fue para los títulos que escribió Stan en solitario tras la salida de Jack Kirby.
Creo que hablar mal de Stan es dar patadas de ahogado, porque se trata del hombre que redefinió el cómic y una de las más grandes mentes que han poblado el medio. Además de sus creaciones dentro de las viñetas ya vimos que es responsable de que se publicaran las cartas de los lectores dentro de las historietas, también las páginas con los previos, la creación del Bullpen y demás medios para estar en contacto con los consumidores que son (o debieran ser) los más importantes. También creo la columna Stan’s Soapbox, basada en la idea de los oradores públicos, que se subían en un caja a modo de estrado y desde ahí proferían discursos; dicha columna fue publicada desde los sesenta hasta finales de los años noventa y mediante ella regalaba los llamados No-prizes, los cuales se otorgaban al lector que pudiera señalar errores en la continuidad de algún número y darles una explicación. Por cierto, sus columnas fueron recopiladas en un solo libro, pero no debe ser fácil de conseguir, porque fue un tiraje corto destinado a la Hero Initiative (que se dedica a reunir fondos para autores de comic con necesidades económicas urgentes).
Stan Lee continuó así muchos años, hasta que sus obligaciones haciendo correcciones lo llevaron a ser editor de tiempo completo y dejar el guionismo (aunque siguió escribiendo la tira cómica de Spiderman), labor que ejerció hasta mitades de los setenta, cuando se retiró; pero mantuvo un contrato vitalicio con Marvel Comics que lo convirtió en una especie de vocero de la empresa, además de incluir la leyenda “Stan Lee present:” al inicio de cada cómic… Ambas cosas terminaron en el 2000 (el contrato vitalicio y la leyenda), pero Stan mantiene buenas relaciones con la empresa ya que lo nombraron productor de proyectos especiales en la compañía, es decir, películas y animaciones (harta pachocha).
El hombre creó su propia compañía multimedia en 1998, que publicaba cómic virtual, incluyendo uno de los Back Street Boys (desearía que fuera broma) pero quebró debido a malos manejos económicos, como casi todo en la internet de finales de siglo. Ha creado otros personajes tanto para novelas gráficas como para otros medios (como Stripperella) y hasta se ha dado el lujo de trabajar para DC (algo que dice siempre soñó, jo). Como todos deben saber hace apariciones especiales en casi cada nueva película inspirada en algún personaje de Marvel Comics. Chris Evans, que interpretó a Johnny Storm en los 4 Fantásticos, cuenta que el condenado viejito se le acercó antes de su escena para sugerirle aumentar diálogos de modo que pudiera aparecer un poco más en pantalla, lo cual da muestras de la sorprendente lucidez que despliega un hombre que recién cumplió 88 años.
Aunque su conflicto con Ditko lo marcará por siempre, es un buen hombre como atestiguan quienes han tenido la fortuna de topárselo alguna ocasión (excepto aquellos que usan la frase Excelsior, porque está registrada por él y puede demandarlos, jo), sobre lo cual destacar un par de anécdotas. La primera, de cómo Jeph Loeb conoció a Stan Lee: siendo un niño, Loeb fue llevado por su padre a conocer Marvel Comics y tras descubrir que no era precisamente un sitio mágico sino una editorial común y corriente fue al baño donde encontró al tío Stan lavándose las manos; al verlo el niño Loeb sonrió de oreja a oreja y le dijo Hi Stan, a lo que él, sonriente volvió a verlo, lo apunto con el dedo y dijo Hey there, true beliver, dejando al mocoso más feliz que nunca… lástima que eso lo impulsó a escribir cómics, pero no podemos culpar al viejo. Otro caso es la ocasión en que Stan visitó México para asistir a la convención CONQUE, al ir apenas saliendo de su edificio y escoltado por los organizadores encontró a un mozalbete que había pasado la noche averiguando donde se hospedaría y esperaba que le firmara un cómic, lo cual Stan hizo con gusto.
Esa es la clase de persona que es Stan y, personalmente, sí estaré triste el día en que muera (a menos que yo muera primero), lo cual podrá parecerle tonto a muchos siendo que ni lo conozco, pero lo conocí del modo como cualquier creativo debe ser recordado: por su obra. Y su obra cumbre es Spiderman, calificado como el héroe más querido del mundo y no es para menos, siendo que es conocido en países donde ni siquiera leen su cómic. El mismo Stan narraba que en su primer viaje a Japón se hizo acompañar de una botarga de Spiderman y todos los nipones volteaban a verlo y decían su nombre con todo y que en ese entonces ni siquiera existía la versión manga del arácnido ni las caricaturas y películas recientes.
Por eso para mí es risible cuando alguien dice que Wolverine es el nuevo personaje emblema de Marvel, siendo que es una consecuencia natural del momento actual que vive, mientras que los ojos del mundo voltearán a Spiderman cada vez que busquen al héroe de cepa que se guía no por la furia y la venganza sino por el sacrificio a los demás. Déjenme hacer una confesión nerda: Yo vi la primera película de Spiderman 8 veces en el cine (la segunda seis y la tercera dos, pero fue por falta de tiempo no por lo mala que era) y en esas ocho ocasiones se repitió algo, en la escena del cementerio, cuando Peter le dice a Mary-Jane que no puede estar a su lado, al menos uno los presentes se quejaba en voz alta, porque no entendían la decisión. Y es que la idea de alguien que sacrifica su propia felicidad por la de aquellos que ama es algo que todos alabamos, pero en la vida real pocos se atreverían a realizar. Y eso es lo que vuelve a Spiderman un ideal.
No puedo despedir esta sección sin dos momentos curiosos del personaje que no ocurren dentro de su propio cómic. El primero ni siquiera se ve a cuadro: en el futuro alterno de los Guardianes de la Galaxia la tierra fue conquistada por una raza alienígena y los protagonistas viajan por distintos planetas; en uno de ellos (en Marte para ser exactos) encuentran un viejo traje de Spiderman, el héroe que es recordado como el más grande dentro de sus registros por haber sido el último en caer, aquel que cuando el resto habían sido vencidos continuaba levantándose sin importar que no hubiera esperanza.
El segundo momento probablemente todos lo hayan leído, es en el Giant-Size de Antonishing X-men y es un texto de Joss Wheddon que define a Spiderman dentro de su entorno nacional del modo más sencillo y real, cuando al columpiarse relajadamente piensa con toda honestidad: Yo soy Nueva York.
La próxima semana post de Cómic Internacional (¡y quiniela del Súper Tazón!). En quince días veremos que fue de Steve Ditko después de Spiderman. Y este viernes... ¡Nalgas Frías #7!... no se pierdan ni un día en el Polo, el lugar más divertido de la Tierra (pero si les pregunta un abogado de Disney, no lo leyeron aquí).