
Saludos, gente. Aunque Diavolo duda que el Mundial cause ausentismo en este blog, yo sigo dudando. Ni modo, al fin que no cobramos cover así que quienes no quieran venir se lo pierden, jo. Como recordaran, la semana pasada vimos a Los Invasores, un cómic que hasta cierto punto puede considerarse bélico por estar ubicado durante la Segunda Guerra Mundial, pero es más bien un híbrido que combina superhéroes. Un cómic estrictamente bélico, en cambio, era publicado por la competencia, DC Comics, con el título Our Army At War. Esa historieta fue creada en la época de oro y aún en la era de bronce seguía editándose, narrando igual que los Invasores la lucha en el campo de la Segunda Guerra; aunque no tenía un protagonista único, el más popular era un tal Sargento Rock. Fue creado en 1959 por Robert Kanigher y Joe Kubert, pero es hasta los setenta que cobra tanta popularidad que se apodera del cómic completo y su nombre aparece en la cabecera. Y ustedes se preguntaran, a mí qué me importa el tal Rock ese. Bueno, pues aunque era un cómic bélico alejado de la continuidad de los héroes DC, al final lo incorporaron (tal como ocurrió con Jonah Hex y otros personajes ficticios del pasado) y lo mencionan en varias series, lo cual por desgracias también ha traído varios conflictos temporales, pues muchos eventos narrados en distintas series se contradicen y actualmente no se puede asegurar la fecha de muerte de Rock.
Hay que mencionar que es relativamente popular entre los gringos, incluso entre los que no leen cómics. Aunque quizá no le hayan puesto atención (o quizá ni lo conocían) el sargento Rock y su pelotón del ejército también aparecieron en la primera temporada de la serie animada de La Liga de la Justicia, en esos capítulos donde viajan en el tiempo y llegan a la Segunda Guerra para tratar de detener a Vándalo Salvaje. Continuemos con más personajes.
Okey, este es un personaje del que me gusta hablar, pero no sabía en qué momento hacerlo, ya que es uno de los más longevos de todo Marvel Comics, sólo por detrás de pesos completos como Capitán América o Namor. Déjenme explicar bien esto. Patsy Walker fue creada en la época de Oro (en 1944 para ser exactos) por Ruth Atkinson, una de las primeras autoras de la industria y también creadora de Millie the Model, de quién ya hablé hace tiempo. Tanto Patsy como Millie tenían la intención, básicamente, de competir con Archie Comics y demás historietas juveniles de corte romántico, lo que las hizo particularmente importantes después de la creación del Cómic Code, pues eran de las pocas que escapaban de la censura y ayudaron a que Marvel (entonces Atlas) se posicionara como primer lugar de ventas. Patsy fue tan popular que llegó a aparecer en diversas publicaciones incluyendo una propia, además de Patsy and Hedy (coprotagonizado por su mejor amiga) y Patsy and Her Pals, todas ellas con el mismo corte relajado y humorístico.
Pese a no ser serio ni canónico, el cómic mantenía cierta continuidad por lo que Patsy crecía y maduraba a lo largo de las historias y, en la época de Plata, ya era una joven trabajadora. Por desgracia, con los sesenta también regresó el interés por los superhéroes, mientras el de otros géneros se reducía y toda esa línea romántica se fue al caño. Es ahí donde ocurre algo gracioso. Patsy y Hedy son vistas en un número de los 4 Fantásticos, como meras extras en una escena. Es imposible precisar si esto fue hecho como una broma o realmente tenía motivos superiores, pero el chiste es que a los lectores les gustó y se aventuraron a pensar que eso las incluía como parte oficial de la continuidad Marvel, cosa que era un tanto rara considerando el carácter cómico y hasta fársico de sus historietas.
Hasta ahí bien pude haber hablado de Patsy cuando toqué el tema de la época de oro o la de plata, pero es hasta los setenta cuando su vida da un giro radical y adopta la imagen con la que la identificamos hoy. Después de un breve encuentro con la Bestia (Hombre X y Vengador por esos días), Patsy abraza la vocación justiciera y decide convertirse en heroína por su cuenta, con todo y que para entonces ya era una mujer casada con quien fuera su antiguo interés romántico en las historietas juveniles. Los Vengadores la proveen con un traje de La Gata, que si recuerdan era la identidad que portaba Tigra antes de ser mujer gato, y adopta el nombre Hellcat.
Era una verdadera jalada todo esto de que aceptaran una civil así como así, hasta le regalaran uniforme y, lo que es más, ella descubriera de repente que tenía agilidad y fuerza dignas de una mujer entrenada por años (se supone que esas habilidades venían con el traje), pero a los lectores les valió madres, estaban felices de ver a Patsy de vuelta. Tras ayudar a los Vengadores decide que definitivamente eso es lo suyo, se divorcia y se une al equipo conocido como Los Defensores para combatir el crimen y revelando, de paso, que sus historietas cómicas no son parte de la continuidad sino que su mamá era escritora de cómics y creó un personaje basado en ella (otra jalada). Conoce a Daimon Hellstrom, se enamora de él y se casan, pero todo vuelca en una tragedia. Resulta que la naturaleza demoniaca de Hellstrom comienza a afectar mentalmente a Hellcat, llevándola a periodos de depresión y paranoia que al final la enloquecen y la llevan al suicidio. A la verga, vaya modo de acabar para la ex joven sonriente de Atlas… pero no.
Patsy representa un caso similar al de segundones como Shang-Chi o los Micronautas, es decir, que aun siendo inútil siempre hay un escritor que tiene ganas de hacer algo con ella. Mucho tiempo hubo proyectos de miniseries y series regulares donde la revivieran, pero es hasta el 2000 que esto ocurrió. Por ese entonces Kurt Buziek era uno de los consentidos de Marvel y estaba a cargo tanto de Vengadores como de su creación propia, los Thunderbolts, y pidió permiso para regresar a Hellcat (que el Buziek adora a los héroes viejos y olvidados). Así, primero, en el anual de Thunderbolts, vemos como el grupo viaja al infierno y rescata el alma de Patsy bajo el pretexto de que su muerte no debió pasar. Ya resucitada saltamos al anual de ese mismo año de Vengadores, donde reasume su identidad de Hellcat y descubre su nuevo poder para ver la actividad demoniaca en su entorno. Pero además Buziek aprovecha para ajustar la continuidad. La cosa está así: la mamá de Patsy sí era escritora de cómics y creó una Patzy Walker ficticia para la editorial Marvels Comics (con un s al final, es la casa que produce historietas dentro del universo Marvel), pero además basaba sus guiones en las experiencias reales de su hija por lo que lo que su pueblo natal, amigos, amores y algunos eventos sí pueden considerarse dentro de la continuidad… Y todo esto sólo para hacer feliz a Buziek, porque en realidad después de él a nadie le ha dado ganas de usar esos viejos elementos de vuelta.
Los siguientes años fueron para Hellcat como si no hubiera revivido porque no hizo nada sobresaliente, hasta que después de Civil War fue asignada por La Iniciativa como protectora de Alaska y obtuvo una miniserie, que dicen que es buena pero yo tengo mis dudas considerando que es dibujada por LaFuente (el mismo de Ultimate Spiderman). Su condición en la Iniciativa no ha cambiado, así que creo que la seguiremos viendo en la lista de segundones frecuentes. Si es que ponen atención a los post anteriores (y si no lo hacen digan que sí, para que no me sienta mal), The Cat fue la primera de una línea de súper heroínas que buscaban atraer lectoras a Marvel. La segunda de ellas era Night Nurse, que debutó en un cómic homónimo en 1972 de la mano de los guionistas Roy Thomas y Jean Thomas (su esposa). No era una sola, sino tres enfermeras: Linda Carter, Georgia Jenkins y Christine Palmer, que se dedicaban a hacerle a las detectives de medio tiempo y llevar a la justicia a doctores charlatanes y demás amenazas menores para los estándares heroicos, pero cercanas al lector real… O al menos ese era el plan, porque el cómic duró 4 números en los que no pasó gran cosa. A diferencia de la Gata, este cómic no transcurría en la continuidad Marvel y el mismo nombre de Night Nurse sólo era el título, no era usado por las protagonistas para identificarse. Esto cambio en 2004, primero Christine apareció en una miniserie de Nigthcrawler y luego Linda hizo lo propio en el cómic de Daredevil donde ella ya adopta Night Nurse como su sobrenombre y se establece que ahora se dedica a atender superhéroes heridos que no pueden ir al hospital debido a su identidad secreta (por cierto que ya no es enfermera sino doctora, sólo mantiene ese nombre). Realmente no hay mucho que decir de este personaje, pero me pareció importante mencionarla, porque la hemos visto varias veces desde que Gio publica Marvel; si recuerdan, incluso, el Doctor Strange le andaba tronando su ejotito cuando se unió a los Nuevos Vengadores (a la enfermera, no a Gio). Dato curioso: en la época de plata hubo una serie publicada por Atlas llamada Linda Carter, Student Nurse, pero al parecer no tiene nada que ver con esta otra.
Y ya que estamos en esto. La tercera de esa línea femenina de Marvel apareció en Shanna The She-Devil #1 en 1972, creada por Carole Seuling y George Tuska… Y adivinen qué… tampoco funcionó porque se canceló en el quinto número. Encontró acomodo rápidamente y anduvo de invitada en otros títulos. Pero me estoy adelantando mucho, vamos al origen: Evidentemente basada en Sheena, la vieja heroína selvática de la época de Oro, Shanna es una niña africana, pero hija de padres ingleses, que pierde a su madre siendo sólo una niña. Lo trágico del asunto es que es su propio esposo (es decir, el padre de Shanna) quien la mata accidentalmente, haciendo que la niña odie las pistolas… no es sexual. La chamaca se muda a los Estados Unidos y vive una vida normal, siendo particularmente dotada a nivel atlético y amante de los animales… de nuevo, no es sexual. Convertida en veterinaria, un leopardo que estaba a su cuidado es asesinado por un guardia del zoológico, se decepciona y regresa a África, donde se siente como en casa y así de buenas a primeras decide que dedicará su vida a proteger la selva y sus habitantes como la She-Devil. En realidad eso es lo único bueno que pasa en su serie, es como personaje invitado que los editores deciden emparejarla con el Tarzán marvelero, es decir, Ka-Zar y a los lectores les gustó tanto que la cosa acabó en boda y chilpayate. Con él se mudó a la Tierra Salvaje y actualmente el estatus de ambos es de líderes y protectores de las tribus de esa zona. Existe una segunda versión de Shanna, creada por Frank Cho, originalmente para la línea MAX, pero que después de un poco de censura pasó al sello Marvel Knights. Está ubicada, se supone, en nuestro universo y la mujer selvática que aparece ahí es un experimento genético de súper soldado; adopta el nombre Shanna basándose en la del cómic. Esta otra Shanna ha tenido dos miniseries, la primera de Cho y una segunda escrita por Justin Gray y Jimmy Palmiotti; ninguna de las dos es una joya, pero mientras la de Cho es divertida y sexosa la segunda apesta (tengo ambas, así que confíen en mí).
Cumplí con mi promesa y hubo más personajes en este post, pero eso ya no deja tiempo para imágenes chistosas. Así que me despido sólo con los resultados de la encuesta. A la pregunta ¿Qué te pareció Metal Rear Flacid escrito por Daniel? Ustedes amablemente respondieron:
Ej lo mejor que ha jalido de Veracruj - 2 (7%)
Daniel es el verdadero gordito favorito - 5 (18%)
No está tan peor - 3 (11%)
Ya regrésenle los jueves a Diavolo - 5 (18%)
Me kaga el dani, we - 12 (44%)


