1998(3)
Saludos, tíos, joder. Continuamos con el año 1998 en el mundo del cómic gringo y como les dije la semana pasada hoy veremos algo de Superman... ¡No se vayan, está bueno! Tras el éxito cosechado por Jeph Loeb y Tim Sale con Batman: The Long Hallowen, la gente de DC les encargó hacer algo parecido con el Supes y aunque se trató de un proyecto más discreto (sólo 4 números), igual recibió elogios de la crítica por su recreación clásica del hombre de acero. La miniserie se llamó Superman for All Seasons y, al igual que con Long Hallowen, se ubicó en los primeros días de Clark como justiciero y tiene varias referencias al origen escrito por John Byrne, pero con ese sabor clásico que también sirve de puente con las historias de la época de oro y plata. El nombre de la serie un juego de palabras, pues cada capítulo esta dedicado a una estación del año, pero también significa que Superman sigue siendo un icono válido para cualquier era. En lo que si se diferencia de Long Hallowen, es que ese involucraba un sólo misterio por descubrir en toda la serie, mientras que aquí cada capítulo puede leerse de modo independiente e incluso tienen un narrador para cada uno, pero sí existe un hilo común a través del desarrollo de los personajes. Más allá de lo que se pueda pensar de Loeb como escritor contemporáneo, no se puede negar su maestría para replantear temas clásicos y éste no fue la excepción, sumado al estilo tan dramático de Sale, que aquí tuvo la oportunidad de lucirse creando escenarios aéreos, vino a ser un éxito de ventas y crítica; no tuvo continuaciones oficiales, pero retomaron esa línea temporal en un par de historias cortas del cómic Superman/Batman. Superman for All Seasons fue publicada por Editorial Vid, pero no en recopilado sino en números individuales, así que no sé si salió completa.
Okey, vamos con el otro gran icono, pero de la competencia, o sea Spiderman, que como les comentaba hace quince días estaba en un mal momento de ventas y la gente de Marvel llamó a John Byrne para que tratara de enderezar la marcha. Oficialmente, Byrne entró como escritor titular de Amazing Spiderman, pero su verdadera función era como una especie de asesor o sub-editor; pero claro, llevar el control de los 5 títulos basados en el Araña (más especiales, pero esos no importaban porque estaban fuera de continuidad), era una labor demasiado titánica para uno solo, así que presentó un plan de reestructuración total que involucraba cancelar todos los cómics arácnidos y relanzar solamente dos, ambos con él y Howard Mackie como coargumentistas.
Para sorpresa de propios y extraños, Marvel aprobó la idea y a finales de 1998 se lanzó el crossover La Reunión de los Cinco, donde Norman Osborn adquirió cinco artefactos mágicos que debían ser reunidos por 5 personas diferentes y le concederían a tres de ellos una gran habilidad (inmortalidad, conocimiento y poder), pero cual ruleta rusa también dos de ellos serían castigado con locura o muerte.
A este crossover siguió otro llamado El Capítulo Final que puso fin a los cómics arácnidos, en él se realizó la mentada reunión, Osborn fue el bendecido con poder y lo usó para matar a Spiderman... ajá, como no, en realidad Norman recibió la locura y toda la parte en que mata a Peter era su alucinación demencial, mientras era derrotado y mandado al psiquiátrico. Este evento también fue usado para devolver a los personajes a su estatus quo, Mary Jane volvió al modelaje, Norman era un villano loco (aunque fue rescatado del manicure por el culto Scrier) y Peter descubrió que su tía May seguía viva, también pusieron punto final al asunto de la hija perdida de Spiderman (oficialmente nació muerta); pero también al final, Peter quedó muy madreado y decidió que se acabó, que (de nuevo) no quería ser Spiderman. Y eso nos lleva a enero de 1999, con un nuevo número 1 de Amazing y Peter Parker: Spiderman, además de una maxiserie titulada Capítulo Uno, pero de eso hablaremos después. Dato curioso: aunque en un principio fue muy criticado eso de reducir la cantidad de cómics protagonizados por Spiderman, con el tiempo probó ser muy útil para mantener el control del personaje y fue imitado; DC Comics también recortó a dos las series de Superman y Batman eventualmente e incluso en la actualidad el murciélago es el único héroe importante que tiene varios cómics regulares mensuales (sin contar especiales y miniseries) y son muy independientes y bien vigilados para evitar errores. Lo que para mi gusto sí fue un error y a la fecha sigue sin gustarme es que hayan reiniciado la numeración de los dos títulos y odié aun más que después hicieran la suma de volúmenes para regresarla; eso me parece un fraude, si cometiste el error de regresar la cuenta, pues chíngate y quédate así... pero bueno, eso es tema más para un debate poleño, así que vamos a otra cosa.
Y ya que estamos con Spiderman, vamos con la sección favorita de todos: El Segundón Arácnido de la Semana.
Hoy toca el turno de Mattie Franklin más conocida como Spider-Woman 3. Fue creada y diseñada por John Byrne aunque en su primera aparición fue dibujada por Rafael Kanayan, dentro de las páginas de Amazing Spiderman 441, número perteneciente a la mencionada saga El Capítulo Final; cabe mencionar que un mes antes había aparecido en Spectacular Spiderman hablando con Norman Osborn pero sin que se le viera el rostro.
Era una adolescente admiradora de Spiderman (como toda la gente de buen corazón) y su padre tenía una de las piezas mágicas que buscaba Osborn, así que ella se la robó para poder participar en la Reunión de los Cinco y fue quien recibió el don del poder, que se manifestó en un principio como superfuerza, velocidad, resistencia y capacidad corta de vuelo. Aprovechando el ya mencionado retiro de Peter Parker, Mattie empezó a usar una armadura para simular su musculatura y se hizo un traje idéntico al de Spiderman para fingir que era el mismo; tras una pelea en que quedó bastante golpeada, Peter la salvó y desenmascaró, tomando su uniforme y regresando a las actividades.Pero la carrera de Mattie no acabó ahí y, lo que es más, sus poderes comenzaron a crecer y estaban místicamente relacionados con los de las mujeres que antes habían usado el nombre de Spider-Woman, de las que empezó a robar sus habilidades sin quererlo y muchas más (poderes eléctricos, telaraña de energía, telepatía y hasta cuatro patas de araña que le crecían de la espalda); bajo la asesoría de Madame Web y Jessica Drew comenzó sus carrera como la nueva Mujer Araña, que fue bastante accidentada... y corta.
Tuvo cómic propio escrito por John Byrne, que parecía una gran elección considerando que alguna vez fue un autor que escribía adolescentes y mujeres muy creíbles y entrañables (ahí está Kitty Pryde de muestra); pero la palabra clave aquí es: fue. Porque ya estamos hablando del ocaso de Byrne y su narrativa era lenta y anticlimática, sumada a la crisis económica, las críticas pobres, la falta de un traje emblemático (usó más de 5 diferentes) y una galería de villanos y secundarios muy forzados. Dato curioso: Mattie Franklin vivía con Jonah Jameson y su esposa, a quienes llamaba tíos pero en realidad sólo eran amigos de su padre. Ni los lectores incondicionales de Byrne bastaron y la serie sólo duró año y medio, terminó abruptamente sin cerrar bien los arcos narrativos y sin dejar muy en claro que vendría para el personaje ahora.
La verdad es que no había ningún plan para ella, los editores no la querían ni de segundona del cómic de Spiderman y Jameson jamás volvió a decir dónde quedó su inquilina, pero ya saben como es esto de los cómics, no falta el escritor que se acuerda de algún personaje que vio hace años y se le volvió a ver como parte de los Loners (donde le aflojó las nachas a Ricochet) y, al parecer, fue uno de los muchos héroes de relleno que estaba inscritos en la Iniciativa, pero nunca se le vio a cuadro. Recientemente la vimos en Amazing Spiderman, pero no les digo en que acabará eso porque aun falta que se publique el desenlace en México. Dato curioso: la sangre de Mattie Franklin fue extraída por un novio suyo que abusaba de ella y es el componente principal de la Hormona de Creciemiento Mutante, esa droga que desde hace tiempo se menciona mucho y sirve para darle poderes a la gente común o incrementar los de algún metahumano.
También en 1998, Dark Horse comenzó a publicar cómics de Buffy The Vampire Slayers, el personaje de culto creado por Joss Whedon y que alcanzaría la cúspide de su popularidad a finales de los noventa gracias a la conocida serie de televisión. Hay que aclarar que esos primeros cómics de Buffy no tenían relación directa con el programa, sólo usaban los mismos personajes para contar historias inéditas y de tono relajado, algo muy parecido a lo que hacían Marvel y DC con sus cómics basados en series animadas de sus personajes. Tuvo la popularidad suficiente para durar tres o cuatro años, pero no sería hasta el 2003 que Joss Whedon escribiría personalmente una miniserie enclavada en el universo de Buffy y hasta dos años después se lanzó el título Season Eight, que es continuación directa de donde terminó la serie de televisión. Es una historia en donde los vampiros y demás criaturas de la noche ya son de dominio público y al no tener limitantes de producción de un programa semanal, Whedon (y su equipo de escritores, que no lo hace todo él mismo) puede explorar infinidad de variantes como grandes batallas, universos alternos, viajes en el tiempo, etc. Yo no lo leo, pero los críticos dicen que es un excelente cómic y tiene muchos lectores, la única advertencia que hacen es que si no eras seguidor del programa es probable que no lo disfrutes tanto como lo hacen ellos. También se publica Angel, un cómic basado en el programa hermano de Buffy y que dicen también es entretenido. Editorial Vid sacó los primeros número de Buffy por ahí del 99, pero creo que no les funcionó y lo dejaron pronto. Eso es todo, hasta la próxima semana y este sábado la entrega de los Óscares.





