Para este momento muchos deben haber
comprado, leído o, por lo menos, visto los nuevos números 1 de los
cómics DC editados por Televisa.
Asumo que deben haberse vendido
bien, al menos por lo que puedo observar en los puestos de revistas
que me quedan de paso, pero eso me lleva a una pregunta que es el
motivo de este post: ¿quienes lo compraron tuvieron como motivo
principal su completismo, genuino interés en el universo DC, el
gusto de volver a tener títulos de otra empresa tras su larga
ausencia o... que sean números uno? Durante la época de plata del
cómic gringo, una numeración alta se convirtió en el máximo
galardón al que podía aspirar una historieta; debido a que durante
la caza de brujas de los cincuenta se había cancelado gran parte de
la producción, el ser uno de los sobrevivientes era sinónimo de
calidad y aceptación oficial.
No es que las series nuevas no se
vendieran ni que los números uno no fueran solicitados, pero al
igual que en todas las empresas editoriales, tenía mucho peso llegar
al número 200 ó 300 de una publicación; tanto así que cuando en
una serie antológica tenía éxito un personaje, como ocurrió con
la Legión de Superhéroes en Adventure Comics o Thor en Journey to
Mistery, en lugar de darles un cómic nuevo, cambiaban el título y
listo, así es como Superboy and the Legion of Superheroes y The
Mighty Thor nacieron ya con numeración alta. Pero eso cambió en los
noventa, con el Boom del Cómic llegaron muchos nuevos lectores a
series viejas, incluso algunos que jamás habían leído una
historieta antes, y como a nadie le gusta llegar a media película,
estos nuevos fanáticos solían alejarse de las publicaciones con
numeración alta, así se hicieron populares los números 1.
Las
series que tuvieran menos de dos años publicándose eran más
fáciles de coleccionar y, en la mente de los nuevos, también más
fáciles de entender, aunque esto no siempre se cumpliera, bastaba
con comprar el X-Men #1 y te dabas cuenta que venía arrastrando 30
años de continuidad, clones, resucitados y viajes en el tiempo. En
esa época muchas series emblemáticas se reiniciaron, desde
Fantastic Four hasta Amazing Spiderman, pero había un detalle:
aunque los números uno se vendían bien, también se seguían
cotizando los ejemplares de aniversario y centenarios; es decir,
había gente que odiaba a Superman y aun así eran los primeros en la
fila para comprar el Action Comics 600 y ahí fue donde la cosa se
puso fea, porque alguien en Marvel (probablemente Joe Quesada)
encontró el modo de conciliar ambos problemas: la suma de volúmenes.
Sí la primer serie de Avengers acabó en el número 402 y la segunda en el 12,
pues bastaba con esperar a que la tercera llegará a los 85 y ese ejemplar salía con el dígito 500 en portada y listo,
a partir de ahí se continuaba como si hubiera sido un sólo cómic
todo ese tiempo. Después se podía terminar con ese volumen -porque
tener escrito en portada Final Issue también vende mucho- sacar un
nuevo número 1 y repetir la fórmula hasta el infinito. A título
personal siempre me ha parecido una maniobra muy pinche, creo que
cuando te equivocaste y reiniciaste un cómic, pues debes asumir las
consecuencias y seguir adelante, pero pues el dinero manda
y la táctica funciona. Una vez decía en el facebook que si en
México hicieran lo mismo y sumaran todos los distintos volúmenes de
Spiderman que se han publicado desde la era de Novaro, seguro
llevaríamos más que el Amazing gringo, pero eso no pasara ni
importa para este post.
Cuando el año pasado rebootearon el universo
DC y sacaron una tanda de 52 cómics con número uno en portada, esa
empresa apaleó en ventas y, nada sorprendente, Marvel recuperó
terreno cuando canceló Uncanny X-Men y lo relanzó con el número
uno. Ahora trasnportémonos de vuelta a nuestras tierras porque lo
que nos interesa para este post es cómo entra esto en la forma
nacional de pensar. Una vez, cuando aquí en México cancelaron Dark
Wolverine y lanzaron el nuevo título del garritas desde el número
1, Diego comentó que a él no le gustó, que hay pocos cómics
continuados aquí y que era mejor seguir con la numeración y
entonces me pregunto y con ello vuelvo al principio del post ¿cuántos
de ustedes realmente se interesan por un cómic porque tenga un
número 1 en portada? ¿Alguien que no comprara Capitán América vio
que hace 4 meses era relanzado y pensó que eso lo volvía buen
momento para gastar, independientemente de los autores?
¿Creen que, aunque sea inconscientemente, alguna vez eso ha
funcionado en ustedes? A título personal debo decir que actualmente
no lo hago, pero hubo una época en que veía un cómic de estreno y
eso me llevaba a, por lo menos, darle una oportunidad, en cambio me
alejaba (y creo que lo sigue haciendo) llegarle a un cómic que
sintiera demasiado adelantado. No sé, creo que al menos amerita
pensarlo un momento, ¿cómo la ven?





