Un
saludo a toda la gente bonita que visita este blog... y a Louie. Una
de las cosas usualmente intocables en los universos de historieta,
además de la política, es la tecnología urbana. Es decir, todos
sabemos que en su mundo Tony Stark es un genio, ha creado tecnología
nunca antes vista y tiene metidas sus manos en múltiples negocios
cibernéticos, pero ¿alguna vez han visto un celular o una
computadora de industrias Stark dentro de algún cómic? ¡Son
iguales a los que cualquiera de nosotros puede comprar en el mundo real! Y
si sabemos que para los Vengadores desarrolló tarjetas de
identificación que también sirven de comunicadores, pues no tiene
sentido que no haga teléfonos tan delgados como una hoja de papel.
Tampoco vemos personas en la calle usando ropa hecha de moléculas
inestables o cualquier otro avance tecnológico de los distintos
genios del universo Marvel y de los cuales se supone tienen patente y
productos en desarrollo. A veces salen armaduras para la policía que
combate supercriminales y sistemas de seguridad especializados para
contenerlos, pero eso más que una aplicación es una excusa para que
nadie haga preguntas del tipo “cómo le hacen para encarcelar a
Hydroman”. Con esta premisa, el escritor Steve Englehart ideó la
miniserie Big Town, una versión alterna del universo Marvel donde
los avances tecnológicos de Reed Richards, Tony Stark y demás
cerebritos afectaban a la gente común... y ahí comenzó el
escándalo. Bueno, no es que la serie por sí misma fuera
escandalosa, hay que contextualizar esto: Englehart planeó la serie
a principios del año 2000 (al menos es cuando la hizo pública),
pero por una razón u otra se atrasó su desarrollo, entre tanto Joe
Quesada fue elegido como nuevo editor en jefe de la empresa y con su
política de recortar los títulos que no estuvieran directamente
ligados a las series centrales, Big Town parecía que no vería la
luz; para tratar de sacar adelante el proyecto, los editores de
Marvel (no se mencionaron nombres) decidieron que había
que hacerle ajustes a la historia, con el pequeño detalle de que los
hicieron ellos mismos y sólo se lo informaron al autor, lo que no le
cayó muy en gracia, porque ya se lo habían hecho durante su etapa
en Fantastic Four y Avengers West Coast en los años ochenta- al
grado que en ese entonces pidió que sustituyeran su nombre con un
pseudónimo-, se fue a quejar con las revistas especializadas en
cómics, causando el primer escándalo en la administración Quesada.
Por ese entonces, las discusiones por internet comenzaban a ser cosa
común y los propios Quesada y Englehart salieron a blandirse,
defendiendo sus posturas e, independientemente de quién tenía la
razón, era triste ver autores de esa jerarquía metidos en estos
líos.
Finalmente todo se solucionó políticamente, con el escritor aceptando que había tenido charlas con los editores y estaba contento con las resoluciones, mientras Quesada soltó elogios al trabajo del guionista y sus deseos de que hiciera más proyectos con la empresa... lo usual. La miniserie se publicó en 2001, bajo el título Fantastic Four: Big Town -con todo y que ellos no eran los únicos protagonistas-, con los siempre limpios dibujos de Mike McKone. Dato curioso: el propio Englehart reconoció que agregar el nombre de los Fantásticos era una estrategia comercial sugerida por los editores y como él quería que se vendieran más copias, aceptó. Y ahora por fin podemos hablar del cómic: está ubicado 10 años después de que Reed Richards y compinches tuvieron el accidente que los convirtió en la primer familia de superhéroes e inició la era Marvel, pero la tecnología desarrollada por los genios sí llegó a la ciudad, que está infinitamente más desarrollada y Richards es el hombre más rico y popular del planeta. Hay transportación supersónica, órganos sintéticos o mecánicos y todos los ciudadanos tienen un código directo para llamar superhéroes cuando existe una amenaza; por tanto, los criminales pequeños son casi inexistentes pero los más poderosos están unidos y organizados para asegurarse de que no les coman el mandado: Red Skull, Ultron, Hulk, Magneto y, por supuesto, Doctor Doom y Namor, que planean un ataque masivo contra la gran ciudad de Nueva York, podremos ver en su esplendor la batalla y les puedo advertir que no todos sobrevivirán o al menos no como los conocemos. A todo esto, ¿qué tan bueno es el cómic? Tras las declaraciones, gente tomando partido y la depresión de Quesada por descubrir que, sin importar qué tanto te quieran cuando eres un colega artista siempre habrá quien te odie al volverte el jefe, pues la miniserie no pasó de dividir opiniones, algunos la consideran buena, otros un desastre y, para rematar, tuvo errores de impresión y la recortaron a 4 números cuando había sido anunciada para seis; incluso el final deja abierta la posibilidad de una continuación, la cual jamás llegó. Léanla sólo si son fanáticos de los mundos alternos, de Steve Englehart o de Mike McKone.
Vamos con la quiniela del Súper Tazón. Como ya deben saber (a menos que se llamen Daniel o Vonice), los finalistas para el juego grande son los Cuervos de Baltimore y los 49s de San Francisco y yo apoyo a los primeros, porque siempre me han caído bien y porque esos jotos de los 49s eliminaron a los sagrados Empacadores. Considerando las vocaciones defensivas de ambos equipos, creo que será un partido cerrado pero de pocos puntos, así que apuesto por un marcador de Baltimore 21- San Francisco 20. Quienes quieran entrarle a la quiniela pongan su ganador y el marcador completo.
Finalmente todo se solucionó políticamente, con el escritor aceptando que había tenido charlas con los editores y estaba contento con las resoluciones, mientras Quesada soltó elogios al trabajo del guionista y sus deseos de que hiciera más proyectos con la empresa... lo usual. La miniserie se publicó en 2001, bajo el título Fantastic Four: Big Town -con todo y que ellos no eran los únicos protagonistas-, con los siempre limpios dibujos de Mike McKone. Dato curioso: el propio Englehart reconoció que agregar el nombre de los Fantásticos era una estrategia comercial sugerida por los editores y como él quería que se vendieran más copias, aceptó. Y ahora por fin podemos hablar del cómic: está ubicado 10 años después de que Reed Richards y compinches tuvieron el accidente que los convirtió en la primer familia de superhéroes e inició la era Marvel, pero la tecnología desarrollada por los genios sí llegó a la ciudad, que está infinitamente más desarrollada y Richards es el hombre más rico y popular del planeta. Hay transportación supersónica, órganos sintéticos o mecánicos y todos los ciudadanos tienen un código directo para llamar superhéroes cuando existe una amenaza; por tanto, los criminales pequeños son casi inexistentes pero los más poderosos están unidos y organizados para asegurarse de que no les coman el mandado: Red Skull, Ultron, Hulk, Magneto y, por supuesto, Doctor Doom y Namor, que planean un ataque masivo contra la gran ciudad de Nueva York, podremos ver en su esplendor la batalla y les puedo advertir que no todos sobrevivirán o al menos no como los conocemos. A todo esto, ¿qué tan bueno es el cómic? Tras las declaraciones, gente tomando partido y la depresión de Quesada por descubrir que, sin importar qué tanto te quieran cuando eres un colega artista siempre habrá quien te odie al volverte el jefe, pues la miniserie no pasó de dividir opiniones, algunos la consideran buena, otros un desastre y, para rematar, tuvo errores de impresión y la recortaron a 4 números cuando había sido anunciada para seis; incluso el final deja abierta la posibilidad de una continuación, la cual jamás llegó. Léanla sólo si son fanáticos de los mundos alternos, de Steve Englehart o de Mike McKone.
Vamos con la quiniela del Súper Tazón. Como ya deben saber (a menos que se llamen Daniel o Vonice), los finalistas para el juego grande son los Cuervos de Baltimore y los 49s de San Francisco y yo apoyo a los primeros, porque siempre me han caído bien y porque esos jotos de los 49s eliminaron a los sagrados Empacadores. Considerando las vocaciones defensivas de ambos equipos, creo que será un partido cerrado pero de pocos puntos, así que apuesto por un marcador de Baltimore 21- San Francisco 20. Quienes quieran entrarle a la quiniela pongan su ganador y el marcador completo.
Vamos con las nominaciones al Óscar, hoy son dos, la primera categoría es Etiqueta del Año y los nominados son:
-Oscar al borde de un orgasmo Geoff Johnesco
-El
error de la página repetida en Spider-man fue por culpa del
Blackberry del casto
-Nos
la pelan
La segunda categoría del día es Momento Impactante del Año y los nominados:
-La verdadera identidad del Devorador de Polos




