Saludos, gente. Como ya había
amenazado, voy a hablar de por qué es mejor la lucha libre mexicana
que la gringa, la comercial al menos, y por qué a la inversa de su
calidad resulta ser tan popular; todo en términos generales, no
puedo pretender la verdad absoluta y además esto es el Debate Poleño
así que espero que algunos estén a favor y otros en contra de lo
que digo.
El más grande problema que encuentro en la lucha libre
gringa, entiéndase WWE y TNA -porque RoH y las independientes
son otra cosa- es que la lucha en sí es sólo una parte del negocio
(sobre todo en WWE), porque las presentaciones públicas, las firmas
de autógrafos y la parafernalia relacionada con los luchadores es
muchas veces más lucrativa que el hecho de verlos en el
cuadrilátero. Por tanto, el estado físico del atleta es un tema más
delicado de lo que es en México, pues los necesitan presentandose en
programas, grabando comerciales y hasta películas y si va estar con
Oprah un miércoles pues mejor que no se esfuerce mucho en su pelea
del lunes. Eso hace que los cuiden sobre manera y en su mayoría
limiten las acciones que tiene permitido realizar, caso
particularmente evidenciado con los estelaristas, muchos de los
cuales son malos luchadores. Porque ese es otro punto a considerar,
la calidad de los luchadores como tales y en comparación con su
capacidad de vender. Hablemos en específico de la estrella más
grande de WWE en la actualidad, John Cena, un luchador limitado pero
que tras un inicio incierto en la empresa logró una imagen que
conectaba con los niños y fue ampliamente explotada. Sus luchas son
repetitivas, tiene un repertorio básicamente de tres movimientos -un
puño volado, una planchita y un azotón no muy espectacular aunque con
nombre aparatoso- pero sabe vender tanto dentro del ring (es experto
en la rutina de estar derrotado y volverse a levantar) como fuera de
él (campañas publicitarias, apoyo a minorías y debiles sociales) y
es muy atlético, seguramente obra de esteroides pero no lo puedo
afirmar, lo que lo hace un buen ejemplo fácilmente comercializable.
No tengo nada en contra de los tipos que hablan mucho, son la sal y
la pimienta de la industria y aquí en México hemos tenido muchos,
algunos buenos luchadores como el Pierroth en sus mejores días, y
otros que no, como Konnan, que hoy por hoy me parece el mejor con el
micrófono; pero una cosa es decirlo tal cual, que son buenas
estrellas y no decir que son buenos luchadores. Miren, a mí me caía
bien Hulk Hogan y actualmente le veo futuro a Sheamus en eso, pero
los llamo buenos personajes y ya, no caigo en fanatismos absurdos de
decirles grandes atletas, como hacen varios que alaban a weyes mediocres como Big Show y hasta se creen los
cuentos de que tiene el brazo más fuerte del mundo, no mamar. Venderlos como superhéroes es muy vistoso, pero precisamente cuando
ya están en ese punto de la idolatría es lo peor, porque es cuando
la empresa más los cuida. ¿Alguna vez han visto los videos de Cena
cuando estaba en el territorio de desarrollo de la WWE en Florida
(una especie de gimnasio gigante con sus propios shows grabados)?
Jamás fue un gran luchador pero se esforzaba mucho, hacía llaveo y
hasta vuelos, porque era un tipo hambriento de lucir y escalar y lo
logró.
Alguien me podrá decir que es obvio, que uno trabaja duro
para llegar al punto en que no tengan que esforzarse tanto, pero ¿eso
tiene que incidir en la calidad de la lucha? Por qué no es posible
mantener ambas y es ahí donde entran más factores a considerar. Por
ejemplo, el llaveo limitado. Algo que me parece terrible es eso de
los movimientos firma o exclusivos de cada luchador, que son llaves o
azotones que sólo puede hacer uno de ellos y que no son más que
variantes de alguno ya conocido o incluso uno de dominio público
pero con un nombre bonito como RKO. Es algo que atenta contra las
bases de la lucha. En México casi todos los luchadores tienen sus
llaves conocidas y semi-privadas, pero eso es lo que hace divertido
verlos aplicar otras o robarle a alguien la suya y rendirlo con esa;
mientras que en Estados Unidos usar el movimiento de otro es
considerado pecado capital, no dentro del ring sino afuera, se
critica en los vestidores y hasta es motivo de sanción por parte de
las empresas, ya que cuidan mucho que un luchador no pierda los
rasgos que lo identifican con el espectador. Es absurdo, como si los
aficionados fueran tontos, pero claro son las leyes de la empresa y
no quieres hacer enojar a los dueños porque te bajan de jerarquía y
puedes acabar con esos luchadores que están ahí para recibir
golpes, esos que los fanáticos llaman Jobbers.
Los jobber son los
luchadores que reciben más madrazos en una pelea por parte de los
estelares y que sirven basicamente para hacerlos ver bien. Hay que
reconocer que eso no es exclusivo de los eventos gringos, en la lucha
libre de cualquier país se presenta ese fenómeno, pero con el
pequeño detalle de que aquí en México, la estrella y el jobber
tienen casi siempre el mismo nivel, mientras que en Estados Unidos es
muy común que el jobber sea mejor luchador que su rival. Esto se
debe a que el jobber sabe mejor como caer, golpear, fingir dolor y
cualquier cosa que haga lucir al luchador que tiene enfrente. La
empresas gringas son expertas en contratar luchadores de calidad para
convertirlos en payasos o jobbers, el caso de tipos como Shelton
Benjamin, Santino Marella o Yoshi Tatsu, que tienen mejor nivel (a
veces muy superior) que estelaristas como Randy Orton o John Cena, ya
no digamos auténticos bultazos como Mark Henry y el Gran Kahli, que
dependen enteramente de la imagen que les han creado de murallas
inamovibles.
Miren, la imagen es importante, no lo demerito, aquí en
México ha habido luchadores importantísimos, como Gory Guerrero,
que nunca superó en popularidad al Santo por tener este último
mayor arrastre; pero el Santo tiene el mérito de que logró ese
atractivo de modo natural, mientras que en la lucha gringa ese apego
se construye y, lo que es peor, se forza hasta el límite. Déjenme
poner otro ejemplo, el del Místico, que fue considerado un luchador
prefabricado y al que se le regalaban las oportunidades y, sea verdad
o no, muchos fanáticos así lo veían y lo abuchearon después de un
tiempo; la respuesta del CMLL fue sencillamente hacerlo perder unas
cuantas veces, volverlo rudo, que acumulara más odio y luego
hacer que sus nuevo compañeros lo traicionaran y así volver a
conquistar a los fanáticos que siempre toman partido por el que está
en desventaja.
Ese es el camino que históricamente siguen los
gladiadores: ¿los aman? Pues siguen como van, ¿los odian? Pues a
jugar con el estado de ánimo de la gente. Eso está bien. Pero,
regresando al ejemplo perpetuo de John Cena, durante años hubo un
sector de la gente que lo odiaba y abucheaba, la respuesta de la WWE
fue acallar las voces, bloquear sus comentarios en la red y no pasar
al aire las clásicas pancartas de “Cena Suck”. Ni en la AAA
hacen esas cosas, respetan la voluntad del público. Y el problema se
estiró aún más, porque para hacer ver más grande a Cena lo ponían
frente a algún rudo cobarde pero poderoso y lo derrotaba con
facilidad para hacer que recuperara popularidad en base a la victoria
sobre el odiado del público. Y qué pasaba en casos como el de CM
Punk, que en lugar de perder popularidad al ser vencido por Cena se
iba ganando a la gente; pues que desviaban la rivalidad con alguien
más y así mantenían el estatus quo.Tenía esperanzas de que las
cosas cambiaran cuando WWE empezó a reconocer el odio que un gran
sector sentía por Cena e inventaron la rivalidad con Kane que
parecía lo llevaría a ser rudo, pero de nuevo desviaron el pleito
con otro gladiador y dudo que ni la derrota con The Rock cambie las
cosas. Espero equivocarme.
En fin, que la lucha gringa muestra muy
poco respeto por el gusto del público y me permite darle a la
nacional un punto más a su favor. La lucha libre mexicana es más
espectacular y mejor enfocada para quienes de verdad tenemos gusto
por los costalazos y no sólo las habladurías; reitero, no hay que
ser extremistas, los llamados “ángulos” (la parte en que los
luchadores fingen odios personales y actúan escenas fuera del encordado) están bien, pero no hay que
dejar que se coman la parte luchística. Y eso me lleva al último
punto a considerar en este debate: la violencia. La lucha nacional es
más sangrienta, aunque no siempre fue así, en la llamada
era Attitude de la WWE había lucha extrema, que fue sacrificada en
beneficio de llegar a un público mayor y ni modo. Así es y así
seguirá siendo, incluso hasta hace poco estuvieron prohibidos los
sillazos, golpes contra la tarima y Daniel Bryan fue suspendido y amenazado de expulsión por fingir que ahorcaba a John Cena con un cable.
Ahora, alguien
puede decirme que eso está bien, que las luchas no necesitan ser
baños de sangre, incluso está el conocido caso de Chris Benoit,
luchador que asesinó a toda su familia debido a los daños
cerebrales que le había causado su oficio (y el abuso de sustancias,
que eso no lo mencionan), pero no se trata de ver sólo los
extremos, de lo que se trata es de dar luchas para cada público y no
censurar. En fin, puedo seguirme con más críticas que le quitan espectacularidad al espectáculo gringo, como el rigorismo en los relevos que impide la llamada "táctica del montonero", la ausencia de los relevos australianos, lo predecible de todas las luchas (no sólo las de campeonato) y un largo etcétera, pero creo que ya
traté todos los puntos centrales y prefiero leer la crítica que
pueda surgir de los comentarios, así que quiero ver qué opinan.
Cómo la ven.





